martes, 24 de julio de 2012

EL LEVÍTICO XV DEVELADO (CAPITULO VIII)

"Cuando se hubiere limpiado de su flujo el que tiene flujo, contará siete días desde su purificación, y lavará sus vestidos, y lavará su cuerpo en aguas corrientes, y será limpio".

Ya dijimos que la purificación que tratan los Libros Sagrados se realiza a través  del Fuego Sagrado del Espíritu. Para purificarnos radicalmente el Fuego Sagrado debe penetrar absolutamente nuestro mundo interior, ese mundo interior lo constituyen los "Cuerpos Existenciales Superiores del Ser" o Cuerpos Celestiales; cuando alguien se da el lujo de fabricar estos vehículos, se convierte en un Hombre Real. El Génesis nos declara a través de símbolos que el Hombre Verdadero fue creado en siete días, esos siete días se relacionan con los siete cuerpos del Hombre: Físico, Vital, Astral, Mental, Causal, Búdhíco y Átmico. El "Animal Intelectual" que forma esta raza, no aceptaría el "Septenario del Hombre", ¿por qué? Porque el "Animal Intelectual" sólo posee el Cuerpo Físico Y su fondo tetradímensional Vital; los demás cuerpos todavía no los ha creado. Y si no los ha creado, ¿cómo podría aceptar lo que jamás ha visto? La creación de estos siete vehículos nos purifica totalmente. Pero un Hombre puede ser un Hombre Verdadero y pudo haber caído en la generación animal debido a que fornicó, derramó el semen y para que este Hombre regrese al Seno de su Padre debe volver a levantar el Fuego Sagrado en estos Siete Cuerpos, es decir, levantar el Fuego en cada uno de estos cuerpos; entonces son siete los Fuegos; que hay que levantar, a estos siete Fuegos, el esoterismo egipcio los llamó los "Siete Panes"; en la India, Kundalini.

Develamos lo que dice el Génesis: "En el principio creó los cielos y la tierra". Aquí comienza nuestro trabajo alquímico: Diferenciar la tierra, que es nuestro cuerpo físico, de nuestra psiquis, la parte superior de nosotros, el cielo. Nosotros somos la psiquis que tenemos un cuerpo, no al revés cómo piensan las gentes sensualistas. Hecha esta diferenciación debemos ser conscientes que las tinieblas, que es el "Yo" psicológico, las fracciones de mente inmunda que tenemos campean en uno. Pero, ¿qué tenemos para escapar de esta desgracia? Tenemos el Espíritu Santo de Dios que se mueve sobre la faz de nuestras aguas seminales, este es el Fuego que se encuentra en el "Ens Seminis" del varón Y en las secreciones sexuales de la mujer. Luego, al hacemos conscientes de todo esto surge la Luz que es la Conciencia, que es separada de las tinieblas o Ego animal. Este es el Primer Trabajo, que el Génesis llama el primer día de la creación...


El segundo día de la creación, es el Segundo Trabajo que debemos realizar para convertirnos en Hombres Reales y salir de la inmundicia en que nos encontramos, y. esta labor consiste en separar las aguas de las aguas. Téngase siempre en cuenta que cuando se habla de agua, se está refiriendo el Génesis a esas aguas espermáticas del primer instante, a lo que llama la Alquimia, el "caos metálico"; es claro que con ese esperma, se crea el alma metálica del Mercurio de la filosofía secreta. Hay que separar las aguas de las aguas: las aguas Superiores deben ser separadas de la parte bruta mediante la Transmutación. Son tres tipos de Mercurio: 1°. Mercurio en Bruto o Esperma. 2°. El Alma Metálica del Mercurio, que son las corrientes sexuales seminales ascendiendo por Ida y Pingalá. 3°. Es el Mercurio fecundado por el Azufre, que es el Fuego Sagrado, que viene a subir por la columna espinal hasta el cerebro, con el excedente de ese Tercer Mercurio, se viene a cristalizar en nuestra constitución interior, el Cuerpo Astral (Natural, dirá san Pablo). Mucho más tarde, en una octava superior, se fabrica el Mental (el Espiritual, de san Pablo) y el Causal (Divino, para Pablo de Tarso). Así pues, separar las aguas de las aguas, es indispensable mediante la Transmutación. Ese es el segundo día de la creación del Hombre Interior.

El Tercer Trabajo se refiere a la creación del cuerpo Astral, el cual debe llegar a tener fruto. ¿Cuándo tiene fruto? Cuando ya es un vehículo de oro puro. El Génesis al respecto dice: "Dijo también Dios: Júntense las aguas que están debajo de los cielos, y descúbrase la seca. Y fue así. Y llamó Dios a la seca, tierra y vio Dios que era bueno. Después dijo: Dios: Produzca la Tierra hierba verde, hierba que de semilla; árbol que de fruto, según su género, que su semilla esté en él. Y fue así. Produjo la tierra hierba verde, hierba que da semilla, según su naturaleza y árbol que da fruto, cuya semilla, está en él, según género. Y vio Dios que era bueno. Y fue la tarde y la mañana del día tercero".

El Génesis también dice: "Dijo luego Dios: Haya lumbrera en la expansión de los cielos para separar el día de la noche; y sirvan de señales para las estaciones, para días y noches. Y sean por lumbreras en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la piedra". Aquí es cuando ya se viene a crear el vehículo de la mente. Entonces esas señales que se ven arriba: Sol, Luna, Estrellas y toda esa cuestión, es la Sabiduría Hermética; allí donde se encuentra el "Conocimiento Hermético". De manera que resulta muy interesante saber que éste es el Cuarto Trabajo que hay que llevar a cabo para dejar de ser inmundo. Luego en el quinto día de la creación el Génesis nos habla de que las aguas produzcan seres vivientes y aves; y creó Dios todo ser viviente que se mueve, etc., etc., ese fue el quinto día de la creación. Este trabajo corresponde a la creación del Cuerpo Causal. Con este vehículo se convierte uno en dueño de las circunstancias y hasta se tiene la facultad de determinarlas, lo que indica que dejamos de ser máquinas humanas. Con este vehículo nos hacemos dueños de los elementos de la naturaleza, aprendemos a manejar todo aquello que tenga vida, hacemos Señor del fuego, de los aires, de las aguas, de la tierra, aprendemos a manipular los poderes de la naturaleza. Eso solamente es posible trabajando uno sobre sí mismo. Pero como es obvio, antes de intentar manejar los elementos de la naturaleza, tiene uno que manejar los propios, aprender a manejar los elementales atómicos del fuego sexual; no podría uno llegar a manejar los elementos del Universo, si uno no ha manejado sus propios elementales atómicos; todo eso se aprende en el quinto día de la creación.

Y al fin dice el Génesis: "Hagamos al Hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza... Varón y Hembra los creó ... y los bendijo Dios, y les dijo: Fruc tificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla... De modo que Dios, varón Y hembra los creó, a su imagen y semejanza.

¿Cuándo es que pasa verdaderamente a ser varón y hembra? ¿Cuándo es que se fusionan los principios masculinos y femeninos de la Seidad? Este es el Trabajo del sexto día, que es el Sexto Trabajo en que el Alma Espiritual, lo que los Hombres llaman Budhi, Valkiria, se desposa con el Caballero, con el Alma Humana; esos dos principios se fusionan mediante el fuego, integralmente. Entonces queda el Hombre Andrógino perfecto. Varón y Hembra, con poderes sobre el fuego, sobre los aires, sobre las aguas, sobre la tierra. Es el momento en que se extirpa la inmundicia, pues viene el Séptimo Trabajo, el séptimo día, donde la obra ha quedado consumada ¡Consumatum Est! ¡Todo se ha consumado! Entonces viene la Suprema entrega del Espíritu al Padre. Es aquí donde se cumple: "Sus vestiduras serán lavadas”...




No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada